DANDO FORMA A LOS REGLAMENTOS, QUE REGULARÁN EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA NUEVA SOCIEDAD

Capítulo 41

               Transcurrieron los meses, Alejandro e Isabel concluían un semestre más en la Universidad, ella terminaba de escribir el reglamento que regiría la nueva comunidad en la que se destacan artículos como: “En esta empresa se trabajará respetando la libertad y la justicia”, “A los que no cumplan con los mandatos se les exigirá responsabilidades y se impondrán sanciones que dependiendo de la falta, irán desde una simple amonestación hasta la expulsión, este artículo es para todos sin discriminación alguna”, “Los dirigentes, deberán ser elegidos de entre los trabajadores, porque son los que mejor conocen sus necesidades”, “Podrán invertir capital, personas ajenas a la sociedad siempre y cuando sea administrada por los dirigentes de la empresa”, “La mitad de los beneficios serán distribuidos entre los trabajadores, ya que son los que generan el capital y la otra mitad será utilizado en mejoras de la empresa”, “La salud y la educación serán prioritarios y gratuitos en la atención de los servicios sociales “, “La máquina no tiene que reemplazar al trabajador, al contrario debe ser utilizada como apoyo para que este ahorre energía física y psíquica mejorando su calidad de vida que le permita ser más eficiente”, “El horario se dividirá en dos turnos, el primer grupo entrará a las ocho de la mañana y saldrá a las dos de la tarde, seguidamente entrará el segundo grupo y saldrá a las ocho de la noche”. “El fraude, la negligencia, la explotación, la especulación, actos malintencionados, serán considerados delitos graves, quien los infrinja será expulsado de la empresa”, “Los libros de contabilidad, las facturas y los informes relacionado con la administración estarán al alcance del trabajador para su revisión, derecho que tiene por ser socio inversor de la empresa y no esclavo asalariado”. “Los beneficios que genera una empresa son para quienes los trabajan”, de esta manera Isabel se pasaba largas  horas reflexionando, dando forma,  planeando bases sólidas para que pueda sustentar una sociedad, donde uno pueda vivir con dignidad y no ser explotado por personas insensibles al dolor humano.

               Después de un breve descanso, ambos se miraron a los ojos, no ocultaban las ganas de regresar al pueblo lo antes posible, querían saber cómo marchaba la empresa, sabían que era la salvación de la Fundación para que continuara funcionando. El último día de clase al salir ambos de sus facultades, visitaron a Alberto, le invitaron a viajar con ellos, él se los agradeció y les prometió que apenas salga de vacaciones iría al pueblo para conocer la Fundación que tanto le han hablado, con diez y seis años cumplidos ya era un adolescente responsable, se esmeraba en el estudio y era un buen trabajador, no quería volver a pasar hambre ni ver a su madre y hermana soportar humillaciones de su padrastro, había aprendido de Alejandro e Isabel lo que es el cariño, el respeto y sobre todo ser agradecidos en la vida, esa noche pasaron una velada muy bonita cenando en el mismo restaurante donde se conocieron, al despedirse, ella como siempre le daba una determinada cantidad de dinero para que continuara sus estudios.

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