ALEJANDRO SUBE AL CUARTO NIVEL DE LA MONTAÑA. ISABEL, MARGARITA Y ALEJANDRO SE ESTABLECEN EN EL PUEBLO

Capítulo 53

               Alejandro en sus sueños siguió luchando a capa y espada con estas horripilantes criaturas, una vez que terminó de aniquilarlas, subió por un sendero lleno de espinas que dejaban marcas en su cuerpo, venció innumerables obstáculos para llegar a la antesala de la cueva donde vivían las bestias más temibles, tenían poderes mágicos, podían hipnotizarlo a uno y manejarlo a su antojo, sabía que este tramo es el más peligroso de todos, miraba a su alrededor en busca del espejo y no lo veía por ninguna parte, se sentó en un rincón y se concentraba para poner su mente en silencio, al liberarse de esta, vio como los muros se volvieron transparentes, detrás de dos rocas que formaban una pared, aparecía el espejo, era enorme que ocupaba del suelo al techo, terminada la meditación, trataba de ingeniárselas para intentar mover esas dos rocas, probó de una y otra manera sin conseguir desplazarlas ni un milímetro, finalmente, decidió utilizar las perlas doradas, las frotaba para que produjeran un campo magnético, las colocó en distintos ángulos sin alcanzar su objetivo, continuó frotándolas, al cabo de unos minutos emitían un rayo de luz cada una, dichos rayos los dirigió al punto medio que dividía las rocas logrando separarlas, se situó frente al espejo tratando de ver que acontecía en su interior, todo era negro como la noche más oscura, solo se escuchaba el aullido de los lobos y el murmullo de las almas en pena, no sabía a qué se iba a enfrentar; solo se daba cuenta, que era el momento más terrorífico de su vida, cualquier error podría ser fatal, puso sus cinco sentidos en estado permanente de alerta, para que ningún ruido le distrajera hasta que decidió entrar, al atravesar el espejo, escuchó un estallido de carcajadas salidas de ultratumba, retrocedió unos pasos quedándose inmóvil como una estatua, de inmediato reaccionó y diciendo vencer o morir, se armó de valor y atravesó el espejo con la espada en la mano, al otro lado vio a un anciano acercarse diciéndole que baje la espada que nadie le hará daño, no me fio de ti contestó Alejandro, quién eres y qué haces aquí le preguntó, soy el guardián y he venido para llevarte ante nuestro rey, él le indagó ¿porqué tendría que seguirte si no me conoces?, claro que te conozco, vienes a liberar a Isabel y nuestro soberano quiere hacerte un trato para dejarla libre, seguía sin entender lo que pasaba, supuestamente tenía que luchar con bestias para dejar vacía la cueva, para salir de dudas decidió ir tras él, al situarse en una puerta, el anciano hizo movimientos con la mano pronunciando palabras mágicas y la puerta se abrió, luego le dijo que aguardara, que avisaría a su majestad de tu llegada, cuando este bajó las escaleras y se perdió, Isabel le despertaba porque quedaron en verse con su padrino.

               En el pueblo, José Luis les instalaba en el apartamento que habían construido para ellos, estaba amueblado y muy bien decorado, les mostraba cada rincón de la vivienda, una de las habitaciones era el despacho de Isabel y a continuación el consultorio de Alejandro, totalmente equipado, él le decía que necesitará dinero en efectivo, que también piensa atender a las familias que no están dentro de esta comunidad, debemos velar por la salud de todos ellos, que no existan personas pidiendo limosna y que duerman en las calles, de acuerdo afirmó José Luis, recogeremos a esa gente y los prepararemos para que ejerzan algún trabajo, habrá siempre sitio para ellos, el resto de empresas de los patrocinadores ya están dentro de esta sociedad, apenas se marchó, Alejandro e Isabel terminaron de acomodar sus pertenencias en la alcoba y ambientaron con adornos infantiles la habitación de Margarita, en esta nueva etapa en sus vidas, ejercían como un sacerdocio sus profesiones y Margarita llenaba la casa de alegría.

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