ALEJANDRO E ISABEL SE INVOLUCRAN EN LAS TAREAS DE LA NUEVA EMPRESA

Capítulo 42

               Pasaron dos días, Alejandro e Isabel llegaron al pueblo, eran recibidos con mucha alegría por los padres y hermanos de él, más tarde salieron a dar un paseo, habían quedado con Inés para encontrarse en un restaurante del centro, después de almorzar ella le decía a Isabel que un funcionario del Ministerio de Educación visitó a Ramón y que alcanzó a escuchar diciéndole que interviniera para que tú dejaras de manifestarte contra la privatización de las Universidades, con tu victoria has causado un malestar al presidente, al ministro de Educación y al partido al que representan, temo que están tomando medidas y ahora mismo debes estar vigilada, tienes que tener mucho cuidado, gracias madre por preocuparte por mí, lo que hago me nace del corazón, no soporto la injusticia, que haya personas interesadas en mantenernos en la oscuridad para su beneficio, si dejara de hacer lo que hago me sentiría desgraciada conmigo misma, sabía muy bien lo que decía porque en el planeta que visitaba en sus sueños, nadie pasaba hambre, se especializaban en distintas ramas del conocimiento y desarrollaban sus actividades con creatividad, les sobraba la inteligencia y la imaginación, ella se asombraba de gran manera lo que veía a su alrededor, sus habitantes solo trabajaban lo indispensable, entre tres y cuatro horas diarias, el resto lo hacían las máquinas, el arte se apreciaba en salones y al aire libre, se deleitaba con cada una de sus manifestaciones, al observarlas sentía ser parte de ellas, como el río que corre las llanuras, la mariposa que aletea sobre una flor, la brisa que acaricia nuestro rostro, las estrellas que alumbran el firmamento, era dicha plena en estado puro, al contemplar estas maravillas se decía, ¿cómo es posible vivir ciego en la tierra, que existan personas insensibles queriendo dominar el mundo?, son monstruos inhumanos quienes esclavizan a sus semejantes sin compasión alguna, en lugar de ganarse el cariño, el amor de todo un pueblo haciendo caridad, sentirse plenos y en paz consigo mismo sirviendo al prójimo, nadie necesita comer mil veces al día, ni cambiarse mil veces de ropa, tampoco tener mil casas para poder vivir, solo habrá paz si sabemos respetar los derechos ajenos, si todos los bienes estuvieran distribuidos de forma equilibrada, haríamos de esta tierra un paraíso, entretanto, Inés llamó al camarero para pagar la cuenta, al salir del restaurante entraron a un centro comercial, les compró unas cuantas prendas, al anochecer les llevó a su casa.

               Madrugaron para asistir a la Fundación, los niños al verlos se levantaron contentos para abrazarlos, durante la mañana Fernando les explicaba de lo que pasaba en la Fundación, les decía que hacía falta computadores, Alejandro se comprometió a conseguirlos y le recomendó que el uso de estos aparatos deberá ser moderado y bajo estricto control si se usa internet, luego recibió la llamada de José Luis, el patrocinador más dinámico y representante del resto de patrocinadores, les invitaba a almorzar y llevarles a los almacenes para que las conocieran y presentarles a los nuevos futuros trabajadores de la empresa, Isabel preparó un informe del funcionamiento y los gastos de la Fundación para entregárselo, a la media hora llegaron a su empresa, él les recibió y salieron a almorzar, posteriormente se dirigieron a los almacenes, en dicho lugar les saludaban con mucha admiración y respeto, sabían que ellos eran artífices y propulsores de esta nueva sociedad, la tabla de salvación a sus necesidades más básicas, al marcharse José Luis, ambos se involucraron más ayudando a montar las diversas maquinarias, ella aprendía junto con las demás mujeres a manejar las máquinas de costura, a hacer la limpieza, a él le enseñaban a preparar la masa para elaborar el pan, con cada una de estas actitudes se ganaban más el aprecio del resto de trabajadores, mientras permanecían en el pueblo, por las mañanas iban a la Fundación y por las tardes a los almacenes para seguir aprendiendo y colaborando con los quehaceres que implica montar una empresa, también consiguieron más computadores usados de las diferentes empresas de la ciudad, quienes decidieron colaborar puesto que conocían el trabajo que realizaban por el bien del pueblo, en cambio, los funcionarios públicos  del gobierno  veían con  mucho recelo  lo que hacían Alejandro e Isabel, sabían que ese trabajo les correspondía a ellos, se sentían incómodos porque estaban en la mira de todos, antes de regresar a la capital, viajaron para visitar a Samuel, Raquel y Sofía, pasaron unos días maravillosos e inolvidables en familia.

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